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CO₂, Er:YAG, Nd:YAG, IPL y picosegundos: Por qué no sirven para lo mismo

paciente recibiendo terapia de láser estético
El diagnóstico es más importante que la máquina

Guía para comprender por qué la tecnología se elige según el problema, el tejido y el objetivo del tratamiento periocular.

“No existe el mejor láser para alrededor de los ojos. Existe una tecnología mejor o peor adaptada al problema que se quiere tratar.”


La pregunta correcta no es “¿cuál es el mejor láser?”


Cuando un paciente consulta por rejuvenecimiento alrededor de los ojos es frecuente que pregunte cuál es “el mejor láser”.

La pregunta parece lógica, pero parte de una idea equivocada: las distintas tecnologías no hacen lo mismo y, en muchos casos, ni siquiera actúan sobre el mismo componente del tejido.

Una arruga fina, una vena azulada, una mancha marrón, un tatuaje de cejas o una alteración de la superficie de la piel pueden encontrarse a pocos milímetros de distancia y, sin embargo, requerir tecnologías completamente diferentes.

Por eso la elección debería comenzar por el diagnóstico del problema, y no por el nombre del equipo.


La clave está en qué queremos tratar


La luz interactúa con los tejidos de manera diferente según su longitud de onda, duración del pulso, energía y forma de entrega.

Algunas tecnologías tienen como principal objetivo el agua contenida en la piel. Otras pueden actuar preferentemente sobre hemoglobina, melanina o determinados pigmentos. Algunas producen ablación y remodelación térmica; otras fragmentan pigmento o generan calentamiento selectivo.

Esa es la razón fundamental por la cual disponer de varias tecnologías puede ser más útil que intentar utilizar una sola para todos los problemas.


CO₂: cuando queremos remodelar la superficie y la estructura de la piel


El láser de CO₂ emite a 10.600 nm y su principal cromóforo es el agua. Puede vaporizar microscópicamente tejido y generar una zona térmica alrededor del área tratada. En modalidad fraccionada deja pequeñas columnas de piel tratada separadas por tejido no tratado, favoreciendo la reparación.

En la región periocular puede utilizarse, dependiendo de la indicación y los parámetros, para tratar:

  • arrugas finas y moderadas;

  • fotoenvejecimiento;

  • alteraciones de textura;

  • determinadas cicatrices;

  • algunas lesiones cutáneas benignas previamente diagnosticadas;

  • remodelación de la piel asociada a determinados procedimientos quirúrgicos.

Existe evidencia clínica específica para su utilización en arrugas perioculares.¹


Límite importante: un CO₂ no elimina una bolsa grasa, no corrige una ptosis palpebral y no reposiciona una ceja descendida. Cuando el problema es fundamentalmente anatómico, aumentar la intensidad del láser no transforma un problema quirúrgico en uno dermatológico.


Er:YAG: también trabaja sobre el agua, pero no es simplemente “otro CO₂”


El Er:YAG emite a 2.940 nm y presenta una absorción muy elevada por el agua. Permite una ablación muy precisa y, comparado con el CO₂, suele producir una menor zona de daño térmico residual cuando se utilizan modalidades comparables. Esto puede modificar tanto el efecto clínico como la recuperación.

CO₂ y Er:YAG pueden mejorar arrugas y textura periocular, y existen estudios que han comparado directamente ambas tecnologías. Los resultados dependen considerablemente de los parámetros utilizados: cuando se ajustan para producir tratamientos de intensidad semejante, las diferencias clínicas pueden ser mucho menores de lo que sugeriría simplemente comparar los nombres de los equipos.²

Por eso tampoco sería correcto afirmar que uno es universalmente “mejor” que el otro.


Nd:YAG: cuando el objetivo puede encontrarse más profundo


Aquí aparece otro concepto importante: decir solamente “Nd:YAG” no describe completamente un tratamiento. El Nd:YAG de 1064 nm puede utilizarse con diferentes duraciones de pulso, produciendo efectos biológicos distintos.

Una de sus aplicaciones relevantes en la región periocular es el tratamiento seleccionado de estructuras vasculares. La longitud de onda de 1064 nm permite alcanzar vasos relativamente profundos y se ha utilizado, por ejemplo, para tratar determinadas venas perioculares azuladas.

Una revisión sistemática publicada en 2024 encontró resultados favorables con Nd:YAG de 1064 nm para venas perioculares, aunque la evidencia disponible sigue siendo limitada y procede de pocos estudios.³


Un láser excelente para una vena visible no necesariamente es el tratamiento indicado para una arruga fina situada exactamente al lado.


IPL: luz intensa pulsada, pero no láser


IPL significa Intense Pulsed Light o luz intensa pulsada. A diferencia de un láser, no emite una única longitud de onda: produce un espectro amplio de luz que puede modificarse mediante filtros y parámetros para interactuar con distintas estructuras.

En medicina estética puede utilizarse para determinados componentes vasculares y pigmentarios. En el ámbito periocular tiene además una aplicación particularmente interesante: determinados protocolos de IPL se utilizan en pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio y ojo seco.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró que IPL probablemente mejora los síntomas frente a placebo en pacientes con disfunción de glándulas de Meibomio, aunque persisten incertidumbres respecto de algunos resultados y de los eventos adversos.⁴

Por lo tanto, tampoco tiene sentido comparar IPL con CO₂ preguntando cuál es “más potente”: pueden estar intentando resolver problemas completamente distintos.


Picosegundos: especialmente útiles cuando el objetivo es el pigmento


Los láseres de picosegundos producen pulsos extremadamente breves. “Picosegundo” no define una longitud de onda; define una duración de pulso. Por eso pueden existir plataformas de picosegundos que trabajen, por ejemplo, con 1064 o 532 nm.

En lugar de depender exclusivamente de un efecto térmico prolongado, estos pulsos pueden generar un importante efecto fotomecánico sobre determinados pigmentos. Sus aplicaciones dermatológicas incluyen tatuajes, determinadas lesiones pigmentarias y algunas modalidades fraccionadas destinadas a remodelación cutánea. La evidencia más establecida continúa estando relacionada con pigmentación y tatuajes.⁵

Esto tiene una aplicación particularmente relevante alrededor de los ojos: el microblading y otros pigmentos cosméticos de las cejas requieren una evaluación específica antes de utilizar un láser, porque diferentes colores y composiciones pueden responder de manera distinta.

Pero eliminar pigmento no equivale a corregir una bolsa palpebral, una laxitud cutánea o una arruga profunda.


Entonces, ¿cómo se elige?


Una forma más útil de pensarlo es relacionar el problema predominante con la tecnología que puede entrar en consideración:

Problema predominante

Tecnología que puede entrar en consideración*

Arrugas y textura cutánea

CO₂ / Er:YAG

Fotoenvejecimiento superficial

CO₂ / Er:YAG / determinadas modalidades de otras tecnologías

Venas perioculares seleccionadas

Láser vascular; entre ellos, Nd:YAG 1064 nm según profundidad y características

Componentes vasculares o pigmentarios seleccionados

IPL u otros sistemas específicos

Pigmento o tatuaje / microblading

Láseres de pulsos ultracortos según pigmento y composición

Alteración de glándulas de Meibomio

IPL en pacientes seleccionados

Bolsas grasas

Evaluación anatómica; frecuentemente el problema no se resuelve con láser

Exceso significativo de piel

Puede requerir valoración quirúrgica

Ptosis o descenso de ceja

Evaluación funcional y anatómica; el láser no corrige su causa

* No constituye una indicación individual de tratamiento. La elección depende del diagnóstico, fototipo, anatomía, antecedentes, objetivos y evaluación médica.


La región periocular exige medidas de seguridad específicas


La región alrededor de los ojos es anatómicamente sensible. La utilización de láser o luz intensa en esta zona requiere comprender la anatomía, seleccionar parámetros adecuados y utilizar protección ocular específica. Cuando corresponde, se emplean lentes de protección esclerocorneal ubicados entre los párpados y la superficie ocular.

Una revisión contemporánea sobre tratamientos perioculares resume precisamente la amplitud de indicaciones y tecnologías disponibles: pigmento, vasos, rejuvenecimiento, lesiones benignas, tatuajes cosméticos y superficie ocular requieren aproximaciones distintas.⁶


El diagnóstico es más importante que la máquina


Dos pacientes pueden decir exactamente lo mismo: “Tengo ojeras”. Pero uno puede presentar principalmente pigmentación, otro vasos visibles, otro pérdida de volumen y sombra, y otro una combinación de varias causas.

Comprar, elegir o solicitar un determinado láser antes de establecer qué está produciendo el problema invierte el orden correcto de la decisión.


La pregunta no debería ser: “¿Qué láser me hago?” Sino: “¿Qué componente de mi problema estamos intentando tratar y por qué esta tecnología es adecuada para él?”

Esa diferencia puede evitar tratamientos innecesarios y ayuda a establecer expectativas más realistas.


En síntesis


  • CO₂ y Er:YAG se relacionan principalmente con agua y resurfacing, pero difieren en su interacción térmica y deben ajustarse según el objetivo.

  • Nd:YAG puede ser útil para determinadas estructuras vasculares profundas, pero su comportamiento depende de la longitud de onda, la duración del pulso y otros parámetros.

  • IPL no es un láser y puede utilizarse para objetivos vasculares, pigmentarios y, en protocolos seleccionados, disfunción de glándulas de Meibomio.

  • Picosegundo describe la duración del pulso, no una longitud de onda; sus indicaciones más consolidadas incluyen pigmento y tatuajes.

  • La selección responsable parte del diagnóstico: problema → tejido/cromóforo → tecnología → parámetros → seguridad.


Para pacientes


Antes de elegir una tecnología, una evaluación médica debería identificar qué componente anatómico o cutáneo explica el problema, revisar antecedentes relevantes y discutir beneficios razonables, límites, recuperación y riesgos. La tecnología es una herramienta; el diagnóstico define cuándo y para qué utilizarla.


Referencias seleccionadas


1. Gao L, Song W, Qian L, et al. Clinical efficacy of different therapeutic modes of CO₂ fractional laser for treatment of static periocular wrinkles in Asian skin. J Cosmet Dermatol. 2022;21(3):1045-1050. doi:10.1111/jocd.14640. PMID: 34889041. PubMed

2. Karsai S, Czarnecka A, Jünger M, Raulin C. Ablative fractional lasers (CO₂ and Er:YAG): a randomized controlled double-blind split-face trial of the treatment of peri-orbital rhytides. Lasers Surg Med. 2010;42(2):160-167. doi:10.1002/lsm.20879. PMID: 20166156. PubMed

3. Mandavia R, Ahmed M, Parmar D, et al. Treatment of periorbital veins with vascular laser: a systematic review and retrospective case series. J Cosmet Dermatol. 2024;23(8):2603-2617. doi:10.1111/jocd.16334. PMID: 38658369. PubMed

4. Peira N, Mohammed Ali E, Kenan Modén N, et al. Effectiveness and safety of intense pulsed light therapy for dry eye symptoms due to meibomian gland dysfunction—A systematic review and meta-analysis. Acta Ophthalmol. 2025;103(4):371-379. doi:10.1111/aos.16802. PMID: 39611367. PubMed

5. Haykal D, Cartier H, Maire C, Mordon S. Picosecond lasers in cosmetic dermatology: where are we now? An overview of types and indications. Lasers Med Sci. 2023;39(1):8. doi:10.1007/s10103-023-03945-5. PMID: 38110831. PubMed

6. Bajaj S, Orbuch D, Wang JV, Biesman BS, Geronemus RG. Interventional and device treatment of the periocular area. Clin Dermatol. 2024;42(4):360-372. doi:10.1016/j.clindermatol.2024.01.008. PMID: 38336142. PubMed


Nota editorial

Contenido educativo para pacientes. No reemplaza una evaluación médica individual ni constituye una indicación de tratamiento. Actualizado al 17 de agosto de 2026.


 
 
 

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