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¿Para qué sirve realmente el láser CO₂ alrededor de los ojos?

Paciente recibiéndo un procedimiento de láser CO2
Paciente recibiéndo un procedimiento de láser CO2

El láser CO₂ es una de las tecnologías utilizadas para mejorar determinadas alteraciones de la piel periocular. Puede ser especialmente útil cuando el problema principal está en la superficie y calidad de la piel, por ejemplo arrugas finas, textura irregular y algunos signos de fotoenvejecimiento.

Sin embargo, no todos los cambios que aparecen alrededor de los ojos se originan en la piel.

Las bolsas grasas, una cantidad importante de piel excedente, la caída del párpado, el descenso de las cejas o determinadas alteraciones de la transición entre el párpado y la mejilla tienen componentes anatómicos que un resurfacing con láser no necesariamente puede corregir.

Por eso, antes de preguntarnos “¿qué láser necesito?”, la pregunta correcta debería ser: ¿qué estructura está produciendo aquello que quiero mejorar?


¿Cómo funciona el láser CO₂?


El láser de dióxido de carbono emite energía a una longitud de onda de aproximadamente 10.600 nm, que es fuertemente absorbida por el agua presente en los tejidos.

Esta interacción permite producir una ablación controlada de la piel y un efecto térmico sobre el tejido circundante. Como parte del proceso de reparación posterior se produce remodelación tisular y de colágeno. En rejuvenecimiento cutáneo esto se conoce habitualmente como resurfacing.

Pero decir simplemente “me hice un CO₂” aporta poca información. El resultado biológico depende de múltiples variables: energía, profundidad, densidad, número de pasadas, modalidad de emisión y características de la piel tratada. Por eso dos tratamientos realizados con un láser CO₂ pueden producir efectos y recuperaciones muy diferentes.


¿Qué problemas puede mejorar?


Una de las indicaciones con mejor respaldo es el tratamiento de las arrugas perioculares, particularmente cuando existe un componente de fotoenvejecimiento y alteración de la superficie cutánea.

Los estudios clínicos muestran mejoría de las arrugas después del tratamiento con CO₂ fraccionado, aunque la magnitud del resultado es variable y no debe interpretarse como una eliminación completa de las arrugas. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 encontró reducción significativa de las arrugas perioculares estáticas después de dos sesiones de CO₂ ablativo fraccionado.

En términos prácticos, puede considerarse principalmente para:• arrugas finas perioculares;• textura cutánea irregular;• determinados grados de fotoenvejecimiento;• cierta laxitud cutánea leve;• algunas alteraciones superficiales seleccionadas.

La indicación exacta dependerá de la evaluación individual.


Lo que el CO₂ no puede solucionar por sí solo


Mejorar la piel no significa corregir toda la anatomía del envejecimiento periocular.

Una persona puede presentar simultáneamente arrugas, exceso de piel, bolsas grasas, descenso de la ceja, pérdida de volumen o cambios en la transición entre el párpado y la mejilla.

El láser actúa fundamentalmente sobre la piel. Por eso no debería considerarse automáticamente un sustituto de una blefaroplastia u otro procedimiento cuando el problema predominante es estructural.

A veces el tratamiento adecuado será láser. En otras ocasiones será cirugía. Y en determinados pacientes ambas estrategias pueden complementarse. La decisión depende del diagnóstico.


¿Todos los tratamientos con CO₂ son iguales?


No. Una distinción especialmente útil es diferenciar entre un tratamiento ablativo convencional y uno ablativo fraccionado.

En el resurfacing ablativo tradicional se trata de manera más continua una superficie cutánea. En el tratamiento fraccionado, en cambio, se generan múltiples columnas microscópicas de tratamiento separadas por áreas de tejido no tratado.

Esto permite modificar la relación entre intensidad del tratamiento, efecto clínico y recuperación. Pero “fraccionado” tampoco significa automáticamente suave.

Un tratamiento fraccionado puede realizarse con diferentes energías y densidades. Distintas combinaciones de estas variables pueden modificar tanto la eficacia como los efectos adversos. Por eso comparar tratamientos solamente por el nombre del equipo o por decir “CO₂ fraccionado” puede ser engañoso.


¿Qué debería evaluarse antes del tratamiento?


La región periocular requiere una evaluación especialmente cuidadosa.

La piel: fototipo, grado de fotoenvejecimiento, pigmentación, cicatrización previa y tratamientos anteriores.

La anatomía: cantidad de piel, bolsas grasas, posición de los párpados y cejas y características del párpado inferior.

Antecedentes médicos: enfermedades, medicamentos, tendencia a determinadas infecciones o alteraciones de cicatrización.

El objetivo del paciente: establecer si aquello que desea modificar realmente puede responder a un tratamiento cutáneo.

En el párpado inferior también es importante evaluar su posición y estabilidad. La laxitud palpebral y determinados antecedentes quirúrgicos pueden aumentar el riesgo de malposición después de procedimientos ablativos intensos.


¿Cómo se protegen los ojos durante el procedimiento?


Trabajar cerca de los ojos exige medidas de seguridad específicas.

Cuando el tratamiento se realiza sobre los párpados o suficientemente próximo al globo ocular, pueden utilizarse lentes de protección esclerocorneal, diseñados específicamente para proteger el ojo durante determinados procedimientos con láser.

Estos protectores se colocan entre los párpados y la superficie ocular. No son lentes intraoculares y no se implantan dentro del ojo.

Además, la protección debe ser adecuada para la longitud de onda utilizada y formar parte de un protocolo de seguridad que incluya tanto al paciente como al equipo tratante.

Este punto no es accesorio. Se han descrito lesiones oculares asociadas a procedimientos perioculares con láser cuando la protección fue inexistente o inadecuada.


¿Cómo es la recuperación?


No existe una única recuperación del “láser CO₂”. Dependerá de la intensidad y extensión del tratamiento.

Durante los primeros días pueden aparecer, en distinto grado: enrojecimiento, edema, sensación de calor, ardor o tirantez, y descamación o pequeñas costras, dependiendo de la modalidad utilizada.

Después comienza progresivamente la reepitelización y recuperación de la barrera cutánea. Aunque la superficie pueda parecer recuperada, el remodelado tisular continúa posteriormente.

En estudios de tratamientos fraccionados relativamente conservadores se han descrito eritema y edema leves o moderados durante aproximadamente tres o cuatro días, pero este dato no puede extrapolarse a todos los tratamientos con CO₂, especialmente a resurfacing más intensos.

Por eso es preferible explicar al paciente la recuperación correspondiente al protocolo que realmente se realizará, en vez de prometer un número universal de días.


Antes, después y mecanismo de aplicación del procedimiento de láser CO₂
Antes, después y mecanismo de aplicación del procedimiento de láser CO₂

¿Cuáles son los riesgos?


El láser CO₂ produce deliberadamente una lesión térmica controlada. Por esa misma razón, su utilización requiere conocimiento de la tecnología y de la anatomía periocular.

Entre las complicaciones descritas se encuentran:• eritema prolongado;• hiperpigmentación postinflamatoria;• hipopigmentación;• infecciones;• cicatrización anómala;• quemaduras;• alteraciones de la posición del párpado, incluido ectropión;• y, excepcionalmente, lesiones oculares.

Las complicaciones oculares graves son infrecuentes, pero su posibilidad explica por qué la protección ocular y la selección adecuada del paciente son elementos esenciales del procedimiento.

La pigmentación postinflamatoria merece especial atención en determinados fototipos. El fototipo y el manejo de la pigmentación deben formar parte de la planificación.


¿Un tratamiento más intenso produce siempre un resultado mejor?


No necesariamente.

Aumentar la intensidad puede incrementar el efecto sobre el tejido, pero también puede prolongar la recuperación y aumentar determinados riesgos.

El objetivo no debería ser realizar “el CO₂ más fuerte posible”, sino encontrar una relación razonable entre el problema que queremos tratar, las características de la piel, el efecto buscado, la seguridad y la recuperación aceptable.

Una mayor agresividad no equivale automáticamente a un mejor resultado clínico.


¿Cuántas sesiones son necesarias?


No existe una respuesta universal.

Hay protocolos que utilizan una sesión más intensa y otros que distribuyen el tratamiento en varias sesiones de menor intensidad.

La decisión depende de la tecnología disponible, los parámetros utilizados, el objetivo, el fototipo, la tolerancia a la recuperación y la respuesta individual.

Por eso, el número de sesiones no debería decidirse antes de establecer qué queremos tratar.


¿Cuándo debería consultar durante la recuperación?


Después del procedimiento se entregan indicaciones específicas y un calendario de seguimiento.

Además de los controles programados, es recomendable contactar al equipo tratante ante una evolución diferente de la esperada, especialmente frente a dolor intenso o progresivo, alteraciones visuales, secreción importante, empeoramiento marcado después de una mejoría inicial, lesiones que sugieran infección o cualquier síntoma ocular nuevo.

Ante una alteración visual después de un procedimiento periocular, la evaluación debe ser especialmente rápida.


Entonces, ¿soy candidato a un láser CO₂?


La respuesta depende menos de la edad que del problema anatómico que se intenta resolver.

Si predominan arrugas finas, fotoenvejecimiento o alteraciones de la calidad cutánea, el CO₂ puede formar parte de las alternativas.

Si predominan bolsas grasas, exceso importante de piel, ptosis, descenso de cejas u otros cambios estructurales, probablemente sea necesario analizar otras estrategias.

Y cuando coexisten ambos componentes, puede plantearse una combinación de tratamientos.

La tecnología debería elegirse después del diagnóstico, no al revés.


Preguntas frecuentes


  • ¿El CO₂ elimina todas las arrugas?No. Puede producir una mejoría de las arrugas y de la calidad cutánea, pero el resultado es variable y existen límites anatómicos.

  • ¿Puede reemplazar una blefaroplastia?No necesariamente. Actúan sobre problemas diferentes. El láser modifica principalmente la piel; una cirugía puede corregir determinadas alteraciones estructurales.

  • ¿El CO₂ fraccionado es siempre suave?No. “Fraccionado” describe cómo se distribuye el tratamiento sobre la piel, pero la intensidad depende de varios parámetros.

  • ¿Puede realizarse sobre los párpados?Puede utilizarse en la región palpebral en pacientes adecuadamente seleccionados y con protocolos específicos de seguridad y protección ocular.

  • ¿Existe riesgo de manchas?Sí. La hiperpigmentación postinflamatoria es una complicación conocida y el riesgo depende, entre otros factores, del fototipo y de la intensidad del tratamiento.

  • ¿Los resultados son permanentes?El remodelado producido por el tratamiento puede mantenerse, pero el envejecimiento cutáneo continúa. Tampoco elimina todos los factores responsables del envejecimiento periocular.


Mensaje final del Instituto de la Mirada


El láser CO₂ puede ser una herramienta muy útil para rejuvenecer la piel alrededor de los ojos, pero no existe un tratamiento estándar que sea apropiado para todos los pacientes.En una zona anatómicamente tan delicada como los párpados, obtener un buen resultado no depende solamente de disponer de un láser. Depende de diagnosticar correctamente el problema, seleccionar al paciente, elegir adecuadamente la intensidad del tratamiento y proteger el ojo durante el procedimiento.


Referencias científicas principales


  • Ensayo clínico aleatorizado (2025) sobre CO₂ ablativo fraccionado para arrugas perioculares. PubMed PMID: 40220259.

  • Revisión sobre complicaciones oculares y perioculares asociadas a procedimientos con láser. PubMed Central: PMC10588089.

  • Estudio clínico sobre recuperación y efectos del resurfacing fraccionado con CO₂. PubMed PMID: 20120420.

 
 
 

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